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Inventando la Colombofilia

domenica 6 luglio 2014 18:53
Gustavo Q.P.
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nullUn día, Antonio, que estaba muy orgulloso de sus palomas, le dice a su amigo Benito: ¡Mis palomas son mejores que las tuyas! A lo que Benito, que también estaba muy contento con las suyas, le responde: ¡Habrá que verlo! Para salir de dudas, deciden soltar sus mejores palomas a unos kilómetros de distancia, y para hacerlo más interesante, apostaron una pequeña cantidad, que ganaría la que regresara primero.

Se buscan a un amigo común y de fiar, Carlos, para que lleve las palomas en una jaula al punto de suelta, y las libere a la hora señalada. El amigo diligente, siguiendo las instrucciones recibidas al pie de la letra alcanza sin complicaciones su destino con las palomas, y cuando llega el momento señalado las libera, tras lo cual inicia su camino de vuelta.

Al poco tiempo, aparecen ambas palomas juntas por encima del palomar de Antonio, que atrapa la suya, mientras que la de Benito continúa su vuelo hacia su palomar, donde es atrapada un minuto después.

Cuando Antonio y Benito se encuentran de nuevo, para ver quien había ganado la carrera, no logran ponerse de acuerdo. Antonio dice que su paloma llegó un minuto antes que la de Benito, y Benito dice que ambas llegaron juntas, que fue un empate. Entonces ambos acuerdan recurrir a un tercero, a un juez imparcial, para que averiguara quien había ganado. Y la persona elegida fue Diego, un experto en carreras de caballos y de galgos.

Diego les dice de entrada, que las carreras de palomas no son comparables a las carreras de caballos y de galgos, porque la línea de salida es la misma para todos, pero la línea de meta no lo es. Les dice que en un Hipódromo, o en un Canódromo, la gente que apuesta, ve como todos salen del mismo sitio, como recorren la misma distancia, y cual cruza primero la línea de meta. Y que todo el mundo acepta el resultado y no existe ninguna polémica, porque se compite en igualdad de condiciones, y todos lo pudieron ver. Así que Diego rehúsa el papel de juez, porque se siente incapaz de averiguar cual fue la ganadora. También les aconseja que vayan a consultar a un amigo suyo, Eusebio, que es un sabio y experto matemático, y así lo hacen.

Después de oírlos a ambos, Eusebio, les pregunta ¿Qué es lo que quieren realmente? ¿Solo quieren repartir el dinero de las apuestas? ¿O quieren saber cual es la mejor paloma? ¿O quieren saber quien es el mejor colombófilo (El que mejor viaja las palomas)? Esto los cogió por sorpresa, y solo se les ocurrió contestar que pensaban que era la misma cosa y que no veían la diferencia.

Eusebio les explicó que eran tres competiciones muy distintas, y que cada una requería una solución matemática diferente. Entonces le pidieron que si era tan amable les explicara cada una de ellas, para poder elegir con fundamento, a lo que Eusebio accede gustoso.

Comienza diciéndoles que si lo único que desean es ganar dinero con las carreras de palomas, entonces deberían montar un Club que actúe como una Casa de Apuestas. De ese modo los socios podrían competir con sus mejores palomas apostando por ellas como si fueran caballos o galgos. Enseguida se acordaron de lo que les había dicho Diego, y se lo comentaron a Eusebio. Este les responde que, efectivamente Diego tenia razón, que eran competiciones diferentes, pero que el podía darles una formula matemática para elegir a la ganadora de la carrera. Pero enseguida les advirtió de que dicha formula no servía para elegir a la mejor paloma, ni al mejor colombófilo, y que solo servía para repartir el dinero de forma aleatoria, lo cual impediría que siempre ganara la misma paloma, cosa que seria malo para el negocio. Ante la posibilidad de ganar dinero, Antonio y Benito, dejando a un lado el tema deportivo se centran en el aspecto comercial, y le piden a Eusebio que les explique como funciona dicha formula. Eusebio acepta, pero a cambio de ser nombrado Calculista oficial del Club, y cobrar por ello.

Como ni Antonio ni Benito tenían grandes conocimientos matemáticos, Eusebio solo les cuenta lo básico, sin entrar en detalles técnicos. Les cuenta que dicha formula solo tiene dos parámetros, uno es la distancia que hay entre el punto de suelta y el palomar, y el otro es el tiempo que la paloma tarda en recorrer dicha distancia, y que al dividir entre si ambas cantidades, se obtiene la velocidad de la paloma en metros por minuto. Pero enseguida les hace la siguiente advertencia: El tiempo se puede medir con exactitud, con un Reloj Constatador, pero la distancia no, porque las palomas nunca vuelan por la línea que hemos medido, ya que son desviadas por otras palomas, por el viento, por los halcones, por las montañas, por los lagos, por las tormentas, etcétera. Y además de ser una distancia teórica y no real, no tiene en cuenta la diferencia de volar más o menos kilómetros, ni de volar a distintas ubicaciones. Es decir, por un lado, esta formula va a generar resultados aleatorios, pues depende de muchos imponderables, tales como: Ubicación favorable o desfavorable, Viento a favor lateral o en contra, Arrastre del bando general a favor o en contra, Ausencia o presencia de obstáculos, etcétera, lo cual es bueno para el negocio, pues si siempre ganan los mismos nadie apostaría, pero por otro lado, dichos resultados van a ser muy discutidos, ya que los apostantes perdedores siempre estarán quejándose de que la distancia empleada no es correcta y eso les impide ganar.

Antonio y Benito, desoyendo las claras advertencias de Eusebio, deciden arriesgarse y montar un Club de apuestas colombófilas en el Bar de Antonio. Desde el mismo comienzo, obtienen un éxito rotundo. Todos los colombófilos del pueblo, e incluso de los pueblos situados en los alrededores, acuden cada fin de semana en masa a apostar en la carrera organizada en el Bar de Antonio. Es la época de las vacas gordas. El Bar se llena hasta la bandera, dejando pingues beneficios, a los que hay que sumar el 10% que se quedan del total apostado cada domingo. Eusebio también gana lo suyo, cobrándole a los colombófilos una pequeña cantidad por hacer los cálculos. En el Bar, antes solo se hablaba de Fútbol y de Ciclismo, ahora solo se habla de palomas. Espoleados por el éxito, amplían el negocio, y en la trasera del Bar, montan una pequeña tienda de suministros colombófilos, para vender comida, medicamentos, etcétera, a los numerosos socios que ahora forman su clientela habitual, y esto también les va de película.

Pero unos años después llegan las vacas flacas. Antonio, Benito, y Eusebio ven preocupados como sus ingresos caen en picado. Muchos clientes quitan las palomas y se dan de baja del Club, mientras que otros siguen viajando pero sin apostar. Como es lógico, intentan averiguar cual es el problema, para poder resolverlo. Hablando con la gente se enteran de que muchos se han ido del Club porque había mucha polémica, creían que los demás estaban beneficiados y ellos perjudicados, tal como les había anticipado Eusebio. Mientras que otros habían dejado de apostar porque se habían dado cuenta de que el dinero lo repartía el viento de forma aleatoria, y en esas condiciones no estaban dispuestos a arriesgar más su dinero, como también les había adelantado Eusebio. También dieron con gente que les recriminaba que con las apuestas los únicos que ganaban dinero eran ellos, que se quedaban con el 10% de la recaudación semanal, mientras que el 80% de los apostadores perdía lo apostado, y solo el 20% ganaba unas cinco veces la cantidad apostada, pero lo ganado lo solían perder rápidamente en las carreras siguientes, y al final de la temporada deportiva casi todos terminaban en números rojos. La clientela se había dado cuenta de que la expectativa de ganar un buen fajo de billetes, con una sola paloma, en un solo concurso, solo era un espejismo momentáneo, y que la realidad era otra muy distinta a medio y largo plazo.

Por mucho que buscaron, no encontraron la solución. Por un lado, la formula de la velocidad era inexacta, y generaba resultados tan polémicos que solo los beneficiados continuaban apostando, y por otro lado, el sistema de las apuestas colombófilas, visto a medio y largo plazo, enriquecía a muy pocos, y empobrecía a mucha gente. Así que se fueron a hablar con Eusebio para que les explicara los otros dos sistemas alternativos que había mencionado en la primera conversación que mantuvieron.

Eusebio les dijo que si querían averiguar cual era la mejor paloma, entonces tenían que soltar a cada una de ellas muchas veces desde el mismo sitio. Que esa era la única forma de apreciar la calidad de una paloma viajera con gran exactitud. De nuevo, ante otra expectativa de ganar dinero con las palomas, le pidieron a Eusebio que les detallara la nueva formula matemática, a lo que este accede a cambio de ser nombrado Calculista oficial y cobrar por ello. Les explico que tenían que organizar un Campeonato, compuesto de unas 12 sueltas, que irían aumentando progresivamente la distancia cada domingo, desde 100 hasta 800 kms. También les explico que todas las palomas tenían que ir a todas las sueltas, o quedarían descalificadas. Algo parecido al famosísimo Tour de Francia. De esa forma, al final del Campeonato, dispondría de 12 tiempos por cada paloma, y eso le permitiría averiguar con exactitud cual es la mejor paloma de todas ellas. Acto seguido les advirtió de los riesgos que corrían. Les previno de las críticas que recibirían por un Campeonato tan duro, que sin duda originaria grandes pérdidas de palomas, y que las sobrevivientes podrían quedar taradas física o mentalmente. El negocio estaría precisamente en que si el colombófilo paga las 12 sueltas por adelantado, entonces entre más palomas se pierdan y más pronto, mayor es el beneficio económico para el Club. Y eso también les traería más polémica todavía.

Antonio y Benito no querían más polémica, ya habían tenido bastante, y decidieron pedirle a Benito que les mostrara otras alternativas antes de tomar una decisión. Esta vez querían hacer mejor las cosas. Entonces Eusebio les dice que otra forma de averiguar cual es la mejor paloma, es montando un Colombodromo. Allí todas las palomas van a todas las sueltas y vuelan en igualdad de condiciones, y así es mas fácil compararlas entre si, y averiguar cual es la mejor de todas ellas. Pero también tendrían que contar con numerosas críticas si perdían muchas palomas y las perdían muy pronto. El temor a nuevas criticas, unido al hecho de que tendrían que cerrar el Club, para poder dedicarse al Colombodromo, hizo que le volvieran a pedir a Eusebio más opciones antes de tomar una decisión.

Entonces Eusebio les dice que solo conoce otra posibilidad más, la tercera. Les presenta la opción de valorar lo que el hombre hace con un animal, en vez de valorar lo que hace el animal, que son cosas tan distintas como el día y la noche. En otras palabras, les dice que organicen un Campeonato para averiguar quien es el mejor colombófilo, el colombófilo que mejor viaja las palomas. Para que lo comprendieran mejor, Eusebio les puso el ejemplo de los arqueros: ‘Las flechas son las únicas que vuelan, pero los que compiten entre si son los arqueros’, que traducido viene a decir: ‘Las palomas son la únicas que vuelan, pero los que compiten entre si son los colombófilos’. Este nuevo enfoque les pareció muy interesante, y querían saber más, a condición de que no fuera polémico, y de que fuera barato, justo, y rentable.
Entonces Eusebio se froto las manos, porque tenia precisamente la formula que tanto necesitaban, e iba a seguir cobrando como Calculista oficial del Club.

Les dijo que organizaran un Campeonato de 12 sueltas, por ejemplo: 100, 100, 100, 200, 200, 200, 300, 300, 300, 400, 600, 800 kms. Cada colombófilo podría participar con uno o varios equipos de 10 palomas cada uno, porque todos los equipos compiten contra todos. Y que cada colombófilo iba a ser puntuado semanalmente por lo que hacia con su equipo. Y que al final del Campeonato ganaba el colombófilo que había acumulado más puntos. Además les dijo que la puntuación la generaba una formula matemática de cinco parámetros: (k) kilometraje, (Rs) Recibidas socio, (Es) Encestadas socio, (Rc) Recibidas Club, (Ec) Encestadas Club.
PUNTUACION = (Rs x Rs : Es) x (k : 100) x (Ec : Rc)
Además, el colombófilo tiene que ir a todos los concursos, pero es libre para encestar en cada uno de ellos entre 1 y 10 palomas de su equipo. Todas las palomas encestadas llevan Roosor, y hay que devolver los Roosores al Club antes de la hora establecida. Y no les contó nada más, porque eso era todo. Un Campeonato sencillo, sin polémica, barato, y justo, como ellos pedían. Y así lo entendieron Antonio y Benito. A Eusebio solo le quedaba convencerlos de que también era un negocio rentable, cosa fácil si cobraban por anticipado los teóricos 12x10=120 encestes que puede hacer cada equipo, aparte de una pequeña apuesta antes de comenzar el Campeonato, que serviría como atractivo final. Es decir, al prestigioso titulo de Campeón General (El que mejor viaja las palomas) le acompañaría un bonito cheque. Antonio y Benito quedaron tan maravillados que decidieron poner dicho Campeonato en marcha.

El primer año fue decepcionante. La mitad de los pocos socios que aun quedaban en el Club se negaban a cambiar, pero esto era de esperar, porque eran los viejos apostadores que siempre ganaban por estar favorecidos gracias a la buena ubicación de su palomar y a la ayuda del viento. Mientras que la otra mitad, que viajaba sin apostar, simplemente por el placer de verlas venir, y una vez comprobaron como funcionaba la nueva formula, recobraron las ganas de competir, y fue precisamente gracias a ellos, que se pusieron en contacto con los numerosos ex socios, que habían desertado por culpa de la polémica continua, por tener mal ubicado el palomar, por las injusticias de la vieja formula de la velocidad, por lo costoso del sistema de las apuestas, etcétera, que se pudo recuperar a muchos de ellos, y juntos inclinaron por una gran mayoría democrática la balanza a favor de la nueva formula. Hoy día, incluso aquellos que se oponían en un principio, están agradecidos por poder disfrutar de un pasatiempo barato, sin polémica, justo, muy atractivo, y que no solo crea un tipo de paloma mejor, todo terreno, muy difícil de perder, sino que, además y por encima de todo ¡PREMIA AL QUE MEJOR TRATA A LAS PALOMAS!

Néstor Diego.
Julio 2014.

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